CUANDO TUS ORACIONES YA NO TIENEN PALABRAS
En el libro de 1 Samuel, vemos que Ana se encontraba en ese estado. “Y Ana hablaba en su corazón; solamente se movían sus labios, pero su voz no era oída” (1 Samuel 1:13). ¡Era una oración sin palabras! Ella anhelaba tener un hijo, pero el Señor había cerrado su matriz. Todos los años, Ana iba al templo de Dios durante lo que se suponía que era un tiempo de acción de gracias, pero se sentía completamente vacía por dentro. Para empeorar las cosas, “su rival también la provocó severamente, haciéndola miserable, por cuanto el Señor le había cerrado la matriz” (1 Samuel 1:6).
