Ale Huanca Acosta

Pastor Principal

La palabra declara que la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios como las aguas cubren la mar. Hace un tiempo, después de haber recibido la debida preparación y enseñanza en la, Dios empezó a mostrarnos la situación actual de la iglesia en general y la gran necesidad de restaurarla y traerla al propósito original por la cual el Señor Jesús la había levantado. En este tiempo vemos una gran crisis en la influencia que ésta debiera tener en la sociedad. Por causa del pecado, la ignorancia, y la falta de revelación de la palabra, la iglesia entró en un estado de indiferencia, religiosidad, y apostasía.

Creemos que este es el tiempo en el cual Dios levantará un pueblo, un remanente que será un instrumento para sanar y restaurar, reedificando y trayendo la vida de Dios a la iglesia y transformándola en la iglesia gloriosa y triunfante que vemos en el libro de Apocalipsis. Para esto, es necesaria una renovación de la mentalidad y del objetivo y responsabilidad que tenemos como el cuerpo de Cristo. Al tener una visión clara de la voluntad de Dios y de la victoria que será alcanzada al final de los tiempos, podremos marchar con confianza y nada nos será imposible. La “Restauración de la doctrina de Cristo” y su proclamación será la estrategia que Dios usará para levantar este gigante dormido. La Unción y el poder del Espíritu Santo respaldarán esta palabra de verdad, y todo avanzará. Los milagros ocurrirán porque habrá una manifestación de Dios sin restricción ni mezcla, la que tocará el corazón de la gente y ellos la conocerán y verán. Dios estará actuando poderosamente a través de su iglesia, consumando el plan de redención que se realizó antes de la fundación del mundo.

Un AVIVAMIENTO es la única respuesta para la gran necesidad de esta hora: la vida de Dios fluyendo libremente, restringiendo el pecado y toda maldad en nuestra sociedad; un poder que libera, que restaura, que sana el corazón de nuestra gente. Dios no tiene otro plan– El dijo claramente: “No con ejercito, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” El ser llenos del Espíritu y vivir gobernados por él es la estrategia, el método del plan de Dios para su iglesia. Solo a través de su guía divina podremos usar los medios que nos evitaran la derrota, el fracaso, y la frustración, dándonos la plena certeza de una victoria segura y sin límites del propósito de Dios.

Que podamos estar en línea con el deseo del corazón de Dios y trabajar como obreros y soldados, siendo fieles al llamado y a la comisión. Que tomemos nuestro lugar y avancemos hacia el desarrollo y consumación de su plan.

CCVV
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