19 septiembre, 2019

Declaración de Fe

Y este evangelio será predicado en todo el mundo...

DECLARACIÓN DE FE

El propósito y objetivo del ministerio se enfoca en la Gran Comisión y en los principios revelados en la Palabra de Dios. La posición doctrinal de la organización está también centrada en esta gran visión:

LA PALABRA DE DIOS

La Semilla

“La semilla es la Palabra de Dios…” (Lucas 8:11).

Las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos son la Palabra de Dios, infalible y autorizada, el fundamento, comprensión, vida y ministerio de la fe cristiana. Las Escrituras son inerrantes y no se les debe añadir, suplantar, o cambiar por razón de tradición o supuesta revelación. Cada formulación doctrinal tiene que ser probada por el consejo completo de la Palabra de Dios.

“Para siempre, oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos” (Salmos 119:89).

EL DIOS TRINO 

El Señor de la Cosecha

“Rogad, pues, al Señor de la mies…” (Mateo 9:38).

La Deidad consiste de Dios el Padre, Dios el Hijo Jesucristo, y Dios el Espíritu Santo. Ellos son co-existentes, co-eternos y co-iguales.

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno” (1 Juan 5:7).

DIOS EL PADRE:

Hay sólo un Dios, infinito, eterno y perfecto, Creador del cielo y la tierra.

“Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso, no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová y no hay otro” (Isaías 45:18).

DIOS EL HIJO, JESUCRISTO:

Jesucristo fue sobrenaturalmente concebido por el Espíritu santo y nacido de la virgen María. Él fue el perfecto sacrificio y sustituto por toda la humanidad por medio de Su muerte y el derramamiento de Su sangre.

Él resucitó de los muertos en Su propio cuerpo glorificado, apareció a muchos, ascendió a los cielos y volverá a la Tierra en poder y gloria. Él es ahora la Cabeza de Su Cuerpo, la Iglesia, vencedor sobre todas las potestades de la oscuridad, y reina a la diestra de Dios Padre intercediendo por los creyentes.

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

DIOS EL ESPÍRITU SANTO:

El Espíritu Santo inspiró la Palabra de Dios, ungió a Jesucristo para su ministerio, llenó a la iglesia con poder en Pentecostés, y transformará los cuerpos mortales de los creyentes en la gloria de la resurrección.

El Espíritu Santo es el que da convicción al mundo de su pecado, lo lleva hacia la rectitud y la justicia, une al hombre con Jesucristo en la fe, es el que lleva acabo el nuevo nacimiento y habita dentro del creyente.

El Bautismo en el Espíritu Santo está disponible para todo aquel que cree en Jesucristo, y será evidenciado en la habilidad de ser un testigo poderoso de nuestro Señor resucitado.

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y mi seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Los dones del Espíritu están disponibles al creyente por medio del ministerio del Espíritu Santo, Quien da a cada uno como Él quiere:

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Corintios 12:11).

El Espíritu Santo también hace posible el fruto del Espíritu, permitiendo al creyente crecer en la santificación:

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…” (Gálatas 5:22,23).

EL HOMBRE

El sembrador

“… He aquí, el sembrador salió a sembrar” (Marcos 4:3).

El hombre fue creado por Dios a la imagen y semejanza de Dios. Pero por su pecado, fueron destituidos de la gloria de Dios. El hombre está totalmente indispuesto de volver a Dios por si mismo, y está perdido sin esperanza sin la salvación de Jesucristo, el segundo Adán:

“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.” (1 Corintios 15:45-47).

LA SALVACIÓN

La Cosecha

“Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto…” (Mateo 13:23).

La salvación es el don de Dios por medio de la gracia y fe en Cristo Jesús. No hay otro nombre, (sólo el de Jesucristo) en que uno puede ser salvo. Por el hecho de apartarse del pecado y mostrar fruto del arrepentimiento y confiando en Cristo y su muerte por sustitución, el hombre nace de nuevo a la vida eterna por medio del Espíritu Santo. Por medio de este acto redentor viene el perdón del pecado, la liberación de la esclavitud del mundo y la libertad en el Espíritu de Dios.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

LA IGLESIA

Los Obreros

“Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:38).

La Iglesia es el cuerpo y la novia de Cristo. La primera misión de la Iglesia es enseñar a todas las naciones haciéndolos discípulos, llevando el Evangelio del Reino a todo hombre con la meta principal de la redención de las almas. Las señales por dar testimonio seguirán a la Iglesia en el cumplimiento de este mandato.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:15-18).

LA CONSUMACIÓN

La Cosecha Final

“Mete tu hoz, y siega: porque la hora de segar ha llegado, pues la mies

de la tierra esta madura” (Apocalipsis 14:15).

La consumación de todas las cosas incluirá la gloriosa venida de Jesucristo, visible y personal; la resurrección de los muertos y el arrebatamiento, después el juicio de los justos y los injustos. Satanás y sus ejércitos y todo hombre fuera de Cristo serán separados de la presencia de Dios para sufrir el castigo eterno mientras los redimidos estarán en la presencia de Dios por la eternidad.

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de comando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:13-17).

“Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:11-12).

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